miércoles, 14 de noviembre de 2018

I CARRERA SOLIDARIA ZANCADAS DE ESPERANZA





Hace muchos meses que un buen día apareció en el despacho Sonsoles Hernández o, lo que es lo mismo, conocimos en primera persona el significado de Plataforma Trainsplant y su asociación “El poder del chandal”. Nunca nos habíamos visto aunque, por diversos motivos, sabía que sus orígenes estaban en Martiherrero.
Fue un encuentro especial en el que hubo muchos ofrecimientos, que yo recibí con mucha cautela porque lamentablemente estamos acostumbrados a este tipo de cosas que luego quedan en una foto o en algo que creímos iba a salir bien.
¡Está claro que me equivoqué, y de sabios es rectificar!
El día 23 de junio de 2018 en la presentación de la asociación “El poder del chandal” se nos confirmó que ibamos a contar con medios para ampliar la actividad de sicomotricidad que ya estamos impartiendo. No sabíamos cómo iba a ser el proceso pero es cierto que la noticia nos impactó de manera muy positiva. El primer paso estaba dado, los siguientes desconocíamos cómo se llevarían a cabo.
Pasó el verano y hace relativamente poco volvimos a reunirnos con Sonsoles para hablarnos detenidamente de cómo se iba a realizar esta acción. Por primera vez aparece el nombre de la Hermandad Nuestra Señora de la Esperanza y su interés por ayudar y ser solidaria con personas o instituciones que lo necesitan.
A continuación nombramos a una persona de nuestra Casa, Javier Martín Obregón, para que sea el interlocutor con el presidente de dicha Hermandad, Sergio Fernández Jiménez.
Tengo que decir que desde este momento la comunicación ha sido muy fluida. Han estado con nosotros, han visitado esta Casa, han vivido lo que hacen nuestros chicos, han observado lo que queremos y necesitamos hacer y me consta que salieron de aquí, no solo impresionados, sino también con muchas ganas de hacer cosas dentro de su Hermandad, dirigidas hacia un doble objetivo: la ayuda generosa realizada desde la transparencia. Estoy convencida de que lo que vivieron aquí ha servido para hacer visible estas dos cualidades que están en el ADN de esta Hermandad.
Impresiona ver a tanta gente joven en esta Hermandad, con su presidente en primera línea. Creo que han demostrado que saben organizar y movilizarse para conseguir los fines que se proponen. Pero aún es más impresionante observar a personas con cierta edad como se esfuerzan para ayudar y hacer una labor de servicio comprometido con los más débiles.
He contemplado una Hermandad en la que se hermanan 8y nunca mejor dicho) la experiencia de los mayores y las ganas de cambio de los jóvenes. Me pareció una Hermandad muy abierta hacia horizontes nuevos y con una junta directiva horizontal en su funcionamiento, en la que todos suman y nadie resta.
La marcha solidaria Zancadas de Esperanza ha sido todo un éxito porque detrás de todo ello ha habido mucho empeño y buena organización por parte de esta Hermandad. ¡Hasta el tiempo nos respetó!
Gracias a todos los que han contribuido a realizar esta acción, a los que contribuyeron a la lluvia de regalos que se entregaron en una extensa rifa. Gracias a los que permitieron, con la elaboración de productos, que el cansancio no aflorara en los participantes. Gracias a Sergio Fernández Jiménez por su tesón, empeño y profesionalidad. Gracias a Javier Martín Obregón por haber trasmitido bien los intereses de nuestros chicos y por estar siempre dándoles visibilidad, caminando siempre a su lado como ha ocurrido en esta ocasión.
Quiero dar las gracias de una manera muy especial a los andarines, a todos aquellos que han creído que sus zancadas no solo tenían un valor económico..., tenían un valor infinito porque con su esfuerzo han conseguido que los chicos de la Casa Grande tengan más calidad de vida y les cueste menos caminar.
Ha sido todo fantástico, limpio, lleno de transparencia y realizado desde el cariño y con mucho respeto. A todos los que formáis la Hermandad Nuestra Señora de la Esperanza mi más sincero agradecimiento . Ojalá continuéis realizando acciones como esta para que, en años próximos, seáis un referente en generosidad, solidaridad y transparencia. Todo esto estoy convencida que os hará diferentes.
En la historia de vuestra Hermandad ya aparecerá siempre la Casa Grande de Martiherrero como pionera de vuestra carrera. En la vida de la Casa Grande han llegado unos nuevos amigos que nos cuidan y velan por nuestros chicos. Gracias infinitas.
Recibid todos un abrazo tan grande como las zancadas dadas de parte de los chicos que viven aquí.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Encuentro con la Policía Nacional en nuestra Casa



El martes, día 30 de noviembre, ha sido un día importante y mágico para los chicos de nuestra Casa. No supimos hasta casi el último momento si la meteorología nos permitiría disfrutar de esta visita, pero al final si fue posible.
Todo empezó un día en un despacho de la Comisaria de Ávila. Una serie de circunstancias me llevaron allí de la mano de alguien que quiere a esta Casa y que siente un afecto muy especial por las personas que viven en ella: Fernando López del Barrio.
Un encuentro que iba a ser breve, derivó en un coloquio de tres horas, y que se caracterizó por la familiaridad y por las ganas de conocernos y de hacer algo por nuestros chicos. Allí se fraguó la visita del día 30.
La mañana era fría y de aspecto gris, amenazaba lluvia pero ni el frío pudo con el calor que nos trajo la Policía Nacional y, por supuesto, el gris fue cambiando, poco a poco, a un cielo luminoso en el que el sol apareció tímidamente empujado por las fuerzas y ganas de los chicos de esta Casa, que lo único que quieren es conocer a cuantas más personas mejor y empaparse de sus enseñanzas y proyectos.
Con esta maravillosa actitud comenzó esta extraordinaria jornada. ¡Todo el día con la Policía Nacional en Casa! He de decir que hemos disfrutado todos y hemos aprendido cosas nuevas que muchas veces no nos planteamos.
Para muchas personas hablar de la policía es ponerse en actitud temerosa, se crea un estado de inquietud o, cuando menos, lleno de interrogaciones. Hasta incluso pueden aparecer fantasmas del pasado cuando se trata de personas adultas que tienen muchos años vividos.
Es fantástico ver cómo José Antonio Coedo envuelve con su actividad, te introduce, en un pis pas, en su mundo y sin que te des cuenta. Es un hombre que, de una forma respetuosa, prudente a la vez que cercano, te contagia de su entusiasmo por lo que hace, vive y piensa. Es curioso que alguien que no es de Ávila, ni lleva mucho en esta ciudad, conozca de manera tan profunda a los estamentos sociales de Ávila.
Vino acompañado de un grupo de policías que están en prácticas. Personas muy jóvenes, con buena formación académica que, aún pudiendo optar por otras salidas profesionales, decidieron lo que querían ser por vocación. Este binomio obligatoriamente enriquece a la Policía Nacional. No hay mejor opción en las empresas que contar con profesionales jóvenes, bien formados y que creen en lo que hacen y en cómo pueden servir. Llevan dentro el sentimiento de pertenencia a una marca, logo o siglas. Esta actitud es la que vi con mucha fuerza en las personas que vinieron acompañando a Emilio Pérez Castelani, comisario jefe provincial ¡Todo un lujo! Y lo mejor de todo es que él lo sabe y lo valora.
Los chicos de esta Casa escucharon con atención una charla sobre prevención y seguridad desarrollada por José Antonio Coedo que, a través de una metodología práctica y con un lenguaje sencillo, supo llegar a las capacidades intelectuales que poseen los interlocutores que prestaban atención a sus palabras. No es fácil conseguirlo, pero mucho peor es no intentarlo.
A continuación hubo un coloquio con Emilio Pérez Castelani a través de nuestro institucionalizado “conversando con ...” Hubo preguntas que estaban dentro del guión y que el comisario jefe respondió con precisión y de manera muy cercana. Ahora bien, una vez que se rompió el protocolo y apareció la persona cercana y abierta, los chicos iniciaron una ronda de preguntas para satisfacer sus inquietudes e interrogantes.
Los policías en prácticas sé que observaban la situación en una doble vertiente: por una parte estaban descubriendo a personas con discapacidad intelectual y, por otra, les llamaba la atención, me imagino, ver a su jefe superior descendiendo a un escenario poco habitual, sin riesgos físicos pero en el que hay que poner “piel con piel” para sentir lo que son capaces de sentir nuestros chicos. Emilio Pérez Castelani supo bajar a la arena para estar al lado de ellos. Gracias por ese saber estar y esa actitud de “buena gente”.
Después de escuchar al coro de la Casa Grande, hubo una exhibición de la Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional. Quedó sobradamente demostrado que en esta vida todo funciona a base del aprendizaje, en el que predomina el esfuerzo, la paciencia, empatía, creer que lo que se hace merece la pena y que a base de mucho sacrificio se consiguen objetivos que han sido muy soñados y que logran hacerse realidad. Ver a estos perros junto a sus “maestros-amigos” es todo un espectáculo difícil de explicar. No es nada milagroso, es el resultado del buen hacer por parte de gente muy profesional que con herramientas muy básicas y sentido común logran metas muy altas.
Según escribo esto llego a la conclusión de que todo en la vida funciona de la misma manera. El éxito en la vida no viene solo, se necesita trabajo, esfuerzo y creer en lo que se persigue.
Luego vinieron los coches, las sirenas y el bullicio para acabar de alegrar una mañana especial. Cada chico obtuvo su carnet de policía para conservarlo y mirarlo a la vez que vuelvan a su retina miles de imágenes que un día vieron pero sobre todo vivieron gracias a la Policía Nacional de Ávila, guiada por un hombre de corazón tan grande como su estatura y que tiene la virtud de rodearse, si no de los mejores, sí de personas buenas capaces de demostrar el cambio que ha experimentado este sector y todo a base de profesionalidad y de hacer bien lo que se les encomienda.
Nos quedó muy claro que la Policía Nacional protege el libre ejercicio de los derechos y libertades, a la vez que garantiza la seguridad ciudadana.
¡Gracias de corazón por tanta humanidad y cercanía!

jueves, 28 de junio de 2018

DIA DE LA CASA GRANDE 2018


Otro año más la gran pradera de esta Casa ha sido testigo del encuentro que año tras año llevamos a cabo con todas aquellas personas que deciden pasar unas horas en este lugar. Es un evento para estar juntos, es un día en el que buscamos que todas las familias de nuestros chicos cambien impresiones entre ellas y convivan tratando de buscar soluciones a problemas muy parecidos que todos ellos conocen bien. Pienso que es un buen momento para que intercambien experiencias y se ayuden unos a otros utilizando la generosidad y la empatía como valores para lograrlo. Los mayores beneficiados serán sus hijos o hermanos que en definitiva son los que a nosotros más nos interesan porque ellos son nuestros chicos y chicas, los auténticos protagonistas del proyecto de esta Casa.

Sé que nuestros chicos y chicas lo han pasado bien. Les gusta este día porque juntan a sus dos familias, a la vez que también demuestran a los asistentes todo lo que saben hacer porque han conseguido aprenderlo a base de mucho esfuerzo y muy buena actitud. Eso sí, alguno que otro está triste porque sus familiares no vienen, ni han venido nunca, pero ni aun así se acostumbran a esta situación. Un año puede ocurrir que no se pueda, pero todos… algo falla. Hay         actos sociales a los que nunca se falta: bautizos, bodas, comuniones, cumpleaños, fiestas familiares. Hacemos lo posible y lo imposible para no faltar a eso que llamamos actos sociales. Alguien debería preguntarse que es lo que se está haciendo mal. Simplemente es cuestión de prioridades. ¿es pedir mucho hacer algo una vez al año?...

Hoy vuelvo a repetir lo mismo que ya dije a las familias: es muy lícito exigir inclusión, es de justicia que reclamen ayudas lógicas a la Administración, pero también es de conciencia moral y ética, además de su responsabilidad, que respeten los derechos de sus familiares con discapacidad intelectual. Nosotros somos su entorno más próximo pero las familias son su origen y su pilar más antiguo formado a base de cariño y de respeto. Son dos cualidades qué si se gestionaran adecuadamente, llevaría a todos a volar hacia la libertad. Esta es la obligación de las familias, mientras que la nuestra es continuar creyendo en las capacidades de todos nuestros chicos pero, sobre todo, seguir confiando en la actitud que tienen ante la vida.

Este año en este día tan especial hemos querido llevar a cabo un acto muy entrañable y mágico: rendir un homenaje a nuestro obispo: D. Jesús García Burillo. ¡Un auténtico embajador para esta Casa! La persona que más nos ha ayudado porque es un buen pastor y además cree mucho en la justicia social. Con D. Jesús institucionalizamos este día hace ya 14 años. Siempre hemos sentido su proximidad y su afecto. Él sabe estar al lado de las personas sin importarle ni cargos ni títulos, no en vano tiene dos cualidades que le caracterizan: la humildad y el saber escuchar.

Siempre diré que nuestros chicos pasaron de besarle el anillo a rodearle con abrazos y, lo mejor de todo, a recibir los suyos, los de D. Jesús. Hoy y siempre habla con ellos de sus problemas, sus inquietudes y de su forma de vida. Ya en nuestro encuentro con el Papa Francisco en el Vaticano conocimos a una persona con tanta grandeza y tan llena de humanidad, que anula por completo a la figura del obispo.

Hasta en este homenaje Ud, D. Jesús, ha querido estar junto a los chicos cantando una canción con el Coro de la Casa Grande y además, disfrutando del momento. Jamás un obispo ha estado tan unido a estos chicos ni tan cerca de esta Casa.

No quiero ni puedo olvidarme de la visita inesperada y tan llena de sorpresa que hemos tenido en este día, D. José Luís Retana. Hace un año era impensable que volviera en este día pero las cosas ocurren porque la magia existe. Ha sido bonito y emocionante volver a tenerte aquí entre nosotros, en la Casa Grande. Tu casa y junto a los chicos. ¡Te quieren mucho! Tú a ellos también y hoy se ha notado. Gracias por estar, que no por volver, porque aún no te has ido de sus vidas ni ellos (estoy convencida) de la tuya.

Ha sido un día estupendo, hasta el sol nos ha acompañado. Han estado muchos amigos, de todo tipo, da igual su status o procedencia. Lo importante es que estaban aquí, a nuestro lado. Es cierto que han faltado algunos, aunque ha sido por motivos más que justificados. No estaban de manera visible pero si lo han hecho a través de su palabra y de su cariño sincero.

Así pasó otro año más el día de la Casa Grande. No buscamos reconocimientos en este acto, sólo tratamos de juntar a personas que queremos, nos quieren, se tienen afecto entre ellos, creen en lo que hacemos y, sobre todo, todos buscamos lo mejor para los chicos y chicas de esta Casa y siempre desde el respeto y con dignidad. Ellos son los auténticos anfitriones y los mejores protagonistas.
El año que viene, otra vez más…..volveremos a estar juntos.

sábado, 9 de junio de 2018

FINAL DEL CAMINO: OBJETIVO CUMPLIDO


Desde hace varios años la Casa Grande de Martiherrero apostó por una actividad que conlleva muchas cosas positivas: CAMINAR. Con esta acción conseguimos aunar el esfuerzo (en su significado más amplio) y gozar de mejor salud. ¡Hace ya tantos años que esta Casa realizó el primer Camino de Santiago!
Como actividad de ocio se empezaron a realizar marchas a lugares muy diversos y se comprobó la buena resistencia física de muchos chicos y, sobre todo, se observó lo bien que lo pasaban en estas salidas y lo reconfortados que volvían después de conseguir retos. Es cierto que lo que comenzó como divertimento se ha convertido en algo muy mimado, cuidado y con una estructura organizativa que muchas personas querrían para ellas y su entorno. Fue todo un logro constituir el Club de Senderismo de la Casa Grande de Martiherrero. Se creó con esperanza, ilusión, grandes expectativas y mucho entusiasmo. ¡Significaba tanto para nuestros andarines!.
Poco a poco nuestros chicos se han ido afianzando en su estilo de caminar, con sus fuerzas y con sus capacidades para alcanzar grandes cimas.
Y así…pasito a pasito, zancada a zancada, sin entrenamientos equivocados, sin obsesionarse con el pie trasero, ni con el cuello recto y siempre con los brazos al ritmo que se necesita, nuestros chicos han finalizado la Ruta Teresiana de la Salud siendo recibidos por nuestro querido Obispo de Ávila, D. Jesús García Burillo a las puertas de la Iglesia de la Santa en Ávila. ¡Nadie mejor que él podía estar esperándoles porque para ellos es parte de su familia! Desde aquí mi gratitud para Jorge Zazo por dejar su actividad y venir a recibir a este grupo alentándoles con sus palabras tan llenas de cariño. Ha sido todo un éxito tanto en organización como por los resultados obtenidos. La Casa Grande ha puesto mucho empeño y además hemos contado con la ayuda de la Diputación de Ávila (siempre tan generosa con esta Institución cuando la necesitamos) y de nuestra querida Cruz Roja de Ávila (nunca podremos agradecerles su protección y cuidados).Todo esto demuestra que cuando se hacen las cosas con esfuerzo y bien, entonces se tiene el poder de seguir haciendo grandes acciones.
La Casa Grande apostó por esta actividad porque así conseguía un doble objetivo: uno, favorecer la inclusión social y dos, se facilitan las relaciones interpersonales. El hecho de que en esta ruta nos acompañen cada día en la aventura de caminar, chicos de otras entidades como han sido ASESCA de Barco de Ávila, Villa Santa Teresa de Gotarrendura, Síndrome de Down Ávila o Pronisa de Ávila que nos ha acompañado en actividades de ocio, ha facilitado que interactúen entre ellos, se comuniquen y se conozcan un poco más. Gracias a estas entidades por creer en nuestro proyecto y querer participar en él. Hay que decir que en esta acción no hay reconocimiento a los tres primeros o mejores participantes. Todos son buenos y ganan al tiempo que crece su autoestima. Han conseguido superar los retos a los que se han enfrentado.
Ahora bien, todo esto no habría visto la luz ni se habría podido llevar a cabo si no estuvieran dispuestos y disponibles un gran número de profesionales de la Casa Grande que siempre, siempre están ahí para de manera absolutamente voluntaria ser la luz que guie a estas personas a la vez que con sus capacidades complementan la discapacidad de sus chicos (porque son sus chicos, aquellos con los que están día a día). Hay personas que tienen una manera diferente de entender la vida, son aquellos que ofrecen su tiempo y su entusiasmo para que otros vivan mejor. Siempre encuentran una causa con la que identificarse. Estas personas tienen por objetivo transformar la sociedad convencidos de que su esfuerzo contribuye a ofrecer un mundo mejor a otros que lo necesitan.
La Casa Grande tiene un gran número de trabajadores pero es cierto que hay un alto porcentaje que desarrolla su labor de manera muy profesional y además comparten en su ADN la generosidad, solidaridad, empatía y la integridad. A todos los que lleváis a cabo estos proyectos…GRACIAS
Por último gracias a Sonia Abad por desarrollar este proyecto. Aunque ella diga que una buena coordinación sin un gran equipo es un fracaso… yo la respondo que tiene que haber un motor y ese motor se llama Sonia Abad que ha puesto todas sus capacidades para que este proyecto saliera bien con la ayuda del equipo de profesionales. ¡Lo habéis conseguido!
Ayer cansados pero muy orgullosos os escuché decir:
“gran trabajo grupal con compañerismo”, “un trabajo excepcional”, “un gran equipo y un 10 para los chicos”, “experiencia gratificante”, “Todo por los chicos”, “Los chicos estaban muy contentos que al final es lo que gratifica”, “Estar unidos y coordinados es una ventaja pero es más importante hacerlo con los chicos y alcanzar las metas con alegría”, “ Lo mejor de todo: nuestros chicos han conseguido un nuevo reto”, “ La unión es un valor de esta Casa y los chicos son capaces de todo .Lo han logrado”
Yo necesito deciros: Gracias de corazón por lo que hacéis y por como sois. Acciones como esta hace más grande a esta Casa y, sobre todo y lo más importante, hace que la sociedad respete a estos chicos dándoles fuerza y credibilidad sobre lo que son capaces de hacer. ¡Habéis conseguido que den otro paso de gigante!